BDSM, el demonio de Juan Manuel de Prada
En un artículo publicado en el Semanal del pasado 3 de octubre de 2010 Juan Manuel de Prada, tras la visión de un programa de la serie “After hours”, nos obsequiaba con las siguientes perlas (he intentado extractarlas pero la verdad es que no tienen desperdicio):
“Antes de acostarme vi el otro día en la televisión -concretamente en el canal Cuatro- un programejo infecto llamado After hours, cuyo asunto no era otro sino mostrar aberraciones sexuales al modo risueño o buenrrollista. Aparecía un tipo tumbado en una camilla al que una tipa disfrazada de enfermera grotesca le había pinzado las tetillas e introducido un catéter por el pene (en el colmo de la hipocresía, las imágenes de su pene sondado aparecían parcialmente veladas). El presentador del programejo infecto entrevistaba al tipo, con el mismo didactismo desenfadado con que -por ejemplo- en un programa de floricultura se podría entrevistar a una señora amante de la jardinería: el tipo nos desvelaba que tales prácticas monstruosas le proporcionaban inmenso placer, y el presentador inquiría particularidades sórdidas, mientras la tipa disfrazada de enfermera proseguía sus manipulaciones genitales ante el escrutinio de la cámara. Luego el programejo proseguía su itinerario -al parecer se trataba de mostrar las perversiones sexuales más abracadabrantes, para ilustrar a la audiencia-, en busca de otros pobres desgraciados que alcanzasen el orgasmo mediante procedimientos similares. El programejo infecto forma parte, al parecer, de una serie en la que se van exponiendo todo tipo de aberraciones sexuales como quien explica recetas culinarias; y en otros canales no faltan, al parecer, programejos del mismo tenor que compiten con este que yo vi, incrédulo de que puedan emitirse impunemente tales bazofias cochambrosas en canales que operan con licencia administrativa.
Lo más desasosegante del programejo infecto no era, sin embargo, el asunto que trataba (otro día, me comenta un amigo, se dedicaron a encomiar los presuntos gozos del intercambio de parejas), sino el intento de mostrar tal asunto como algo cotidiano, plenamente normal y aceptable. Las cloacas del alma humana, que tienen su desagüe en la sexualidad pervertida, siempre han estado ahí, confinadas en las mazmorras de la clandestinidad; la novedad consiste en sacarlas de su encierro sombrío, para mostrarlas con delectación morbosa, en su exhaustivo repertorio de inmundicia y bestialidad, como si tal cosa. Pero sacar a flote tales cloacas, exponiéndolas a la curiosidad pública como si fuesen aspectos naturales de la conducta humana, tiene un precio muy costoso: es como liberar un demonio que permanecía encadenado; y los demonios, una vez sueltos, son una marea negra que anega las conciencias, un cuchillo que apuñala las sensibilidades, un microbio que infecta los sueños. Y las conciencias anegadas, las sensibilidades acuchilladas, los sueños infectados engendran monstruos que, para ser aplacados, exigen su ración diaria de alimento; ración que, cada día que pasa, se incrementa, hasta acabar engullendo a quien los cobija.”
Y así seguía…
Me he tomado la molestia (muchísima molestia con Rafa Méndez por medio) de ver el programa. Se titula “Cruzamos el límite” y lo podéis ver en la pagina web de “Cuatro”
Mi comentario no quiere analizar la calidad del reportaje, ni si refleja correctamente o no el mundo sadomasoquista, en su modalidad clínica (pienso que no, pero dejémoslo ahí), sino valorar la furibunda opinión del joven (ya no tanto) escritor.
Todo el artículo, desde la cruz a la raya, destila un tufo de intolerancia ante las tendencias sexuales del prójimo. La utilización de palabras como tipo, programejo, enfermera grotesta, cloaca, desagüe, etc… muestra la opinión que de los aficionados al BDSM tiene el novelista.
Pero no se muy bien si lo que le molesta a De Prada son nuestras aficiones o que estás empiecen a aparecer en los medios de comunicación.
http://play.cuatro.com/on-line/#/after-hours/ver/cruzamos-el-limite
http://pensamientodisidente.blogspot.com/2010/10/se-ha-liberado-un-demonio-por-juan.html










